Filosofando sobre el Sentimiento de Culpa

La culpa es el mecanismo de control “más poderoso y profundo” que ha inventado la mente. Es el termómetro de la moralidad, de lo que crees que es incorrecto.

Supongo que a estas alturas te has sentido culpable en algún momento de tu vida…

Pero… ¿qué es lo que has sentido realmente?

Demos una vuelta ¿te parece?

Sentir Culpa

En la sociedad actual el mecanismo de culpa está latente en la mayoría de personas, con los famosos «no debería»…

  • No debería ser infiel.
  • No debería volver a.
  • No debería beber.
  • No debería fumar.
  • No debería decir.
  • No debería haber hecho esto.
  • No debería sentir esto.
  • La lista puede ser larga…

Sin embargo todos utilizan el mismo mecanismo en la mente. No hay un debería mejor o peor que otro. Siempre es lo mismo y se resume en: No debería pensar así.

Quizás creas que aquello que hiciste no deberías haberlo hecho, pero si lo hiciste es porque tenía que suceder así. ¿Cómo lo sé? simplemente porque sucedió de esa manera…

Analicemos más allá del comportamiento…

Trae a tu mente una situación que te provoque sensación de culpa.

Si miras detenidamente cuando surge el pensamiento de recuerdo, siempre trae consigo un significado de incorrecto. Da igual la historia, siempre es incorrecto.

En ese momento es cuando aparece la sensación de mal estar. Es cuando pasas a experimentar su significado en todo su esplendor.

La mente se comporta como una adicta a la culpa y se alimenta con más pensamientos para que aumente la intensidad. Aquí comienza el sufrimiento por exceso de pensamientos. Es como azotar tú espalda con un látigo para justificar lo mal que lo has hecho. Estas siendo víctima de una de las creencias más profundas y ocultas de la mente humana. El castigo y el miedo a “tu dios”.

A un nivel mucho más profundo crees que eres alguien despreciable. Si alguien se diera cuenta de los pensamientos que circulan por tu cabeza no te volverían a mirar a los ojos. Crees que dios te va a castigar porque has pecado.

Para cada uno, dios tendrá un significado. Para algunos es un hombre de barba blanca que está en el cielo vigilando mientras te dice lo que está bien y lo que está mal. Para otros directamente no existe y su dios es la moral, sin embargo pueden experimentar igualmente el peso de la culpa cuando creen que han hecho algo malo.

Tendemos a crear dioses fuera de nosotros mismos para sentirnos juzgados por ellos. Sin embargo tú eres el único que te puedes juzgar.

Si la Culpa fuese Verdad sería Verdad para todos…

Algunas personas se pueden sentir culpables por algo que otras no. Es aquí cuando puedes mirar detenidamente…

Si un acto en concreto genera culpa en ti pero no en mí, no es el propio acto el que genera culpa. El acto solo refleja y activa tu creencia de que puedes “pecar”.

Si aquello en lo que piensas que te genera culpa fuese verdad sería igualmente para todos. Pero hasta un asesino puede no sentir culpa después de matar a su víctima.

Son tus pensamientos y el valor que les has dado lo que te hace sentir culpable. Tú no eres lo que piensas sino aquello que lo puede contemplar.

Por eso eres inocente. Porque no existe un “yo pecador”. Cuando puedes contemplar esto, la culpa deja tener sentido.

La mente es adicta a fabricar una historia tras otra para hacerte creer que eres un “yo individual» que puede pecar. Solo cuando dejes de sostener ese mundo de fantasía podrás descansar en tu plena inocencia.

No es cuestión de evitar pensar y tampoco de cambiar lo que piensas, eso es imposible. Es cuestión de sentarte una y otra vez y disfrutar de la función de tu película. Poco a poco te darás cuenta de que no eres el actor sino el único espectador.

Reflexión

La Culpa es una profunda artimaña del ego para reforzar la creencia del «yo individual». El Ego utiliza la culpa y genera adicción para sostener y reforzar la identidad de ese «yo». Es un mecanismo imposible de ver mientras estés identificado con tu falsa identidad. En tu mundo la culpa es la creencia de que es posible pecar.

Por eso ves un mundo de culpables porque al ver la culpa en ti también la puedes ver en los demás. Son muchos los pensamientos que pueden activar tu sentimiento de culpa, pero todos ellos son igualmente erróneos.

Siempre los rescatas del pasado para traerlos al presente y castigar a tu «yo pecador» por haberse portado mal. No existe ningún yo, todo es fruto de tu imaginación. Cuando puedes ver el juego que la culpa ocupa en tu mente, es cuando se disuelve dando paso a una verdadera y nueva realidad.

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